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Cápsulas de amor verdadero y de amor falso

La primera cápsula

Conocí a muchos que prefirieron la religión o el amor falso, antes que al verdadero. Pero este no fue el caso de este hombre. Él fue un ejemplo de amor. Navegó el mundo y lo transformó para siempre. No con cañonazos, si no que con un mensaje de amor real. Su nombre era Pablo, y fue uno de los escritores más importantes de toda la historia.
Son maravillosas cada una de las cartas de este mensajero del siglo primero. Y en una de ellas nos dejó una hermosa cápsula: que sin amor nada somos. En un pasaje bíblico (ya hablaremos más de este texto), en una carta escrita a seguidores de Cristo, a quienes oriento este artículo.
El amor verdadero existe y es incalculablemente necesario e importante en los hijos de Dios. Sin él nada somos, es perfecto y se ve manifestado también en nuestras acciones. Pero algunos lo rechazan, por escoger otras alternativas.

Religión

Un amigo publicó una crítica a los que actúan de cierta manera para verse religiosos. A los que se comportan a veces de cierta manera, pero no por una transformación real en su vida, si no que por religiosidad, por orgullo. Y eso es todo un tema. Pero yo defiendo que gran parte del secreto para que ese comportamiento sea auténtico, está en el amor verdadero.
No el que decimos mostrar solo porque el líder dijo que la Biblia dice que es importante o por agradar al hombre. Si no el que Dios forma en nuestros corazones, basado en su Palabra. Porque Él es amor. Y sin esto somos muy poco.
Amor por uno mismo (mmm…aunque cuidado con malinterpretar esto, porque los que la Palabra llama “amadores de sí mismos” también son culpables de muchas de las más egoístas acciones de la historia), por los demás y por Dios. No porque otros nos admiren.

No deseas lastimar a quien amas

Si te amas a ti mismo (a), a los que te rodean y a Aquel que hará que de tu interior bronten ríos de agua viva, eso debe de manifestarse en tu vida. No vas a intentar lastimar a estas personas.
Si usted ama a alguien, no lo vas a estar engañando, obviamente no lo vas a matar, no vas a chismear sobre esa persona (ni te prestarás para escuchar chismes), procurarás no darle un mal ejemplo, no vas a traicionarle, no vas a robarle, serle injusto o deshonesto, destruirlo, etc.

La razón correcta

Si uno se sabe extremadamente indigno de tanta bendición de Dios, especialmente del pagar Él el precio por tantas veces que le hemos fallado, viviremos sirviéndole agradecidos por lo mucho que nos ha dado, procurando no lastimar su precioso corazón (hace un tiempo escribí una canción de esto, por cierto). Dijo Jesús que a quien mucho se le perdonó, mucho más ama.
 Y es que no es lo mismo, el vivir por amor que por religión. Vivir por un amor verdadero es maravilloso. Por religiosidad (un intento humano de acercase a Dios), es muy difícil. La religiosidad puede hacerte inflar el pecho de orgullo si cumples ciertas reglas, pero no darte el gozo que puede darte Dios.
De hecho, si nunca has leído la Biblia, te recomiendo empezar por el libro de Juan para que conozcas del amor de nuestro Jesús. Y es que un joven apóstol Juan disfrutó del privilegio de recostarse en el pecho de Dios y escuchar latir su corazón. Eso era amor, la razón correcta.
Judas tuvo la misma oportunidad y era privilegiado por ello, pero nunca lo valoró como debió. Tenía motivaciones equivocadas. Hacía las cosas por obligación. Incluso llegó a robarle al ministerio del cual era uno de los líderes y, además, a traicionar a su Maestro.
Con amor todo es distinto. El verdadero amor existe, es maravilloso, eterno, poderoso e indispensable.

5 cápsulas más:

  1. Dado que nuestra civilización occidental tiene bases cristianas (aunque corrientes postmodernas procuren negarlo), esos valores basados en el amor son el fundamento de nuestra sociedad. Si los quitas, pasa lo mismo que si quitas las bases de un edificio.

  2. Sí, la religión tiene el problema de que muchas veces olvida el amor. Y, sin amor, esta no es casi nada. Porque: ¿de qué sirve la religión, si olvida de lo que trata la Palabra de Dios? De amar a los demás y amar a ese Dios que nos ama tanto que siempre ha buscado de diversas maneras que nos acerquemos a Él, nuestro Creador. El único que puede llenarnos. ¿De qué sirve la religión, entonces, si no hay amor por Dios y por los demás?

  3. Por eso es que ningún poder vencerá jamás al cristianismo verdadero: porque se basa en el amor eterno.

  4. El ir a una congregación es muy necesario. Siempre debes de ir, estés como estés. Los hijos de Dios debemos de estar unidos. Pero, bien decía Pablo: sin amor, nada soy. Y recordemos que ese pasaje fue escrito a cristianos. Entonces, sí. Congrégate y lucha por ser mejor. Dios te ama muchísimo, su gracia te basta y con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. Pero debemos de, por favor, procurar amar más.

  5. Esto lo escribí para mí. Y para ti. Porque a través de ti, y de mí, es que debe de empezar el cambio. Por favor no lo utilices para juzgar a otros. Más bien enséñales, con tu ejemplo. Aunque sean tus líderes. Porque también son humanos. Y el único en quien debemos de fijar nuestra mirada, a cuyos brazos debemos de correr, es Jesús. Debemos de mirar hacia Él.

¿Qué hacer?

Procuremos ser auténticos. Tener amor propio, porque valemos la sangre de Cristo y tenemos una asombrosa identidad en Él. Además, en igual manera, amor por los demás. Y así, amor por Dios. Eso es mucho más importante que las apariencias y la religión.
Pidámosle a Él que nos ayude a vivir cada vez más como personas llenas de su auténtico amor. Que esto sea visible en nuestra forma de vivir. Si nuestro Papito nos dejó en su palabra un perfecto manual de vida. Recordemos los dos principales mandamientos, dichos por palabras de Jesús mismo:

“—“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.” 38 Éste es el más importante y el primero de los mandamientos. 39 Pero hay un segundo, parecido a éste; dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” 40 En estos dos mandamientos se basan toda la ley y los profetas.”

Parejas

Saber esperar

Hablemos de las relaciones que aún no están en su tiempo perfecto. Porque en parejas, también, hay muchas definiciones. Pero me gusta más la idea de que Dios diseñó una persona para que compartieras tu vida y es bonito que respalda en forma especial a parejas con propósito, de bendición y en el tiempo de Dios.
Será tu complemento. La palabra habla de ayuda idónea y de ser una sola carne toda la vida. De hecho, describe el diseño de un tipo de equipo. La idea es que siempre sean compañeros de vida, confidentes, amigos, amantes y sí, un equipo.
Quizá aún esa persona esté en proceso de formación. Quizá tú también. Debes de saber esperar. Es lo mejor para tu bienestar. “Vale la pena esperar por lo que vale la pena esperar”, escuché un día de estos.
Si sigues sin casarte, no te conviene conformarte con estar en una relación con una persona que no cumple con el sueño que Dios puso en tu corazón, que no compartirá su vida contigo y que tienes que andar preguntándote el cómo saber si es amor.
No lucharán siempre por la felicidad del otro. Si quieres saber el cómo encontrar el amor verdadero, mejor sigue formándote cada vez más, para ser lo que alguien más busca. Ya llegará. No andes con una camiseta de busco un amor verdadero“, si no que lucha desde hoy porque tengas en su momento el crecimiento integral como para procurar luchar siempre por la felicidad de esa persona.

Un buen matrimonio

Cuando llegue esa persona, que Dios siempre sea el centro, si es que quieres que funcione. Y cuida ese amor. Valórale y trátale siempre como al inicio. No peques de ser perezoso en cuidar las bendiciones que Dios te da. Aprende de tu Señor, el esposo perfecto.
Porque Jesús es el ejemplo perfecto del cómo ser y comportarse hacia una esposa. De nuestro Rey podemos aprender todo en lo que es amar a alguien.

Falsos amores

Por cierto, otro peligro es que en esta era hay falsas definiciones. Incluso a acciones desviadas del propósito de Dios, algunos las llaman como si lo fueran. Estas personas necesitan conocer el perfecto amor de Dios.
De hecho, todo lo que se aleja del propósito y la voluntad de Dios termina por generar cosechas amargas. Incluyendo el tomar las decisiones por pura emoción, sin tomar en cuenta a Dios.

¿Qué es el amor?

Amor verdadero, amor falso. Hay varias versiones de él. En fin, muchos prefieren la religión y pierden el norte. O se prestan a preferir el falso amor.
El verdadero lo veo en el Poderoso Amado del cielo, en el Príncipe de paz, dando su vida por arreglar nuestro desastre y comprarnos un boleto para estar con Él por siempre, si le permitimos que nos salve de una vida y una eternidad sin Él, el único en quien podemos sentirnos llenos.
La verdadera, la veo en el Todopoderoso teniendo cuidado de nosotros y haciendo brotar de nuestro interior ríos de agua viva (de ahí la imagen del artículo). Y llenándonos y cubriéndonos del de Él. De forma que lo manifestemos con nosotros mismos y con otros. Es que algo así es lo que debería de provocar.
La respuesta a cual es el amor verdadero, es Dios. El suyo es el más maravilloso que existe. Un Dios precioso que tiene pensamiento de bien y no de mal para nosotros, así como un propósito. Y es Él, y no el ser humano, el único que puede definirlo. 1° de Corintios 13 dice:

“4 Tener amor es saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor;es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo.

El amor nunca deja de ser; ”

Que los amores verdaderos vivan en ti. El real es eterno y nunca deja de ser.

 

Efraín G.B., esclavo de Jesucristo.

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